miércoles, 4 de febrero de 2015

10 ° Aniversario de Extensión Contemplativa Venezuela


Carta enviada del Padre Beda Hornung a la Comunidad de Extensión Contemplativa Venezuela al celebrarse el 10 ° Aniversario del Primer Retiro de ECV.

"Queridas Hermanas y Hermanos en el camino de la oración centrante:


Hoy se cumplen 10 años desde que comenzó el primer retiro introductorio a la oración centrante en Venezuela. Lo tuvimos aquí en la abadía. Después de esta primera década hay razones más que suficientes para darle gracias a Dios por el gran regalo que nos ha hecho. Fue Él quien sembró las inquietudes y preparó su gente, hasta que los reunió aquí en aquella fecha. Y sigue siendo Él quien nos acompaña, se nos manifiesta y nos guía. Para muchos de nosotros, y me incluyo, una larga búsqueda ha encontrado su cauce definitivo.

Gracias también a Marilú y la Hna. María Milagros que vinieron de Puerto Rico a introducirnos en esta práctica. E hicieron mucho énfasis en que, más de un conocimiento, era una práctica. ¡Gracias!

Poco a poco hemos podido crecer en numero; hoy tenemos varios grupos, principalmente en la región central. Incluso tenemos un grupo en el Seminario de Valencia. Y, con los dos sacerdotes que salieron ya ordenados de este grupo, tenemos tres que practican. Pero hay también un buen número de gente que practican solos, porque están regados por buena parte del territorio nacional. Y mi sorpresa es que mucha gente que yo creía que les aprovecharía la oración centrante, no la practican. Y otros que se consideraban alejados, encuentran en ella lo que siempre estaban buscado. De esta manera, la oración centrante es también un camino para "ir a las periferias". ¡Que sigan fieles y firmes en esta práctica!

Hemos podido establecer contactos a nivel internacional, tanto por encuentros personales en visitas mutuas, como por internet. Sabemos que somos parte de un gran número de gente que está en el mismo camino, "una gran nube de testigos", como dice la Carta a los Hebreos.

Todos hemos podido experimentar los frutos de nuestro acercamiento a Dios. Los que tenemos más tiempo en este camino, sabemos también por experiencia que todos somos principiantes. Dios es infinito; caminar con Él es fascinante y nos revela siempre facetas nuevas de Él. Además, la separación de Él por nuestra condición humana de pecadores hace que necesitamos toda una vida para que Dios pueda transformarnos a SU imagen y semejanza, tal como nos había pensado cuando nos creó. Sigamos fielmente en este camino. Muchas veces no es fácil. Pero, cuando nos toque el encuentro definitivo con nuestro Amor, la sorpresa será muy agradable, y la felicidad duradera y eterna.

En lo personal, mi practica de la oración centrante ha "trastornado" bastante mi teología y, como consecuencia, mi concepto de sacerdote y monje. Me ha revelado más profundamente el misterio de esta doble vocación. He experimentado lo que nos dijo en una ocasión un profesor en teología dogmática, que veríamos mucha miseria y mucho horror en el mundo. Pero que no nos preocupáramos: el mundo ¡ya está redimido! He visto que no tengo que adoctrinar a nadie, sólo basta con enseñar la manera de relacionarse con Dios. Y que deje después a Dios que actúe en ellos. Más que de enseñanza, mi tarea es de acompañamiento.

Hay otro detalle que me alegra muchísimo: es la hora de los laicos. Por la lectura de mesa en nuestra comunidad me enteré hace poco de lo que yo creo es la raíz de la actual situación difícil de la iglesia: En la época de Carlo Magno, en el siglo noveno, se dividía la sociedad en los que hacían la guerra y gobernaban, en los que estaban encargados de rezar, y en los trabajadores. ¡Imagínense! Los que hacían la guerra "no tenían tiempo" para orar; eso lo hacían los monjes, que, por eso, no tenían tiempo para trabajar. Los trabajadores, por tener que alimentar a sus familias, a los nobles y a los que oraban por ellos, tampoco podían rezar. A mi manera de ver, así creció la costumbre de que los laicos son "cristianos light"; pero los que "están cerca de Dios", los curas y los monjes, son los "expertos" que rezan por ellos, dan bendiciones y celebran las misas que uno "manda", ¡sin sentir la necesidad de estar presente y participar en esta misa!

Esto cambia radicalmente por la práctica de la oración centrante y la lectio divina por parte de todos. Todos somos iglesia, y será una iglesia fuerte, capaz de resistir los embates del mal que nos rodea. Esto es lo que necesitamos en nuestro país donde un pueblo noble y simpático se ha envilecido por la ignorancia y una práctica religiosa superficial. Nosotros, en lo inmediato, no podemos cambiar esta situación. Pero podemos ser un signo de que otra forma de actuar es posible porque nos anima la comunión con nuestro Señor. No es fácil cambiar la visión de la iglesia que arrastramos desde hace más de mil años. No importa; "el viaje más largo comienza con el primer paso". Y el primer paso es nuestra entrega a Dios. El mismo Jesús dice en su oración sacerdotal (Juan 17): Por ellos me consagro, para que también ellos estén consagrados. Sigan renovando, una y otra vez, su intención de consentir a la presencia y acción de Dios en uds. Dios hará el resto.

Que Dios los bendiga a todos, los fortalezca y se manifieste en, y a través, de cada uno de uds.
Con un abrazo,          P. Beda
PD Pido a los facilitadores que reenvíen este correo a los miembros de sus grupos respectivos."

viernes, 9 de mayo de 2014

Cronograma de Actividades Extensión Contemplativa Venezuela. Segundo Semestre 2014

FECHA
ACTIVIDAD
Lugar
Tema
24 DE Junio  (Martes)
Encuentro de Facilitadores
Abadía San José. Güigüe

25 al 27 de Julio
Retiro de Formación de Facilitadores
Abadía San José

4 al 6 de Agosto
Retiro Intensivo de OC
Abadía San José
O de Bienvenida, Condición Humana
6 al 8 de Agosto
Retiro Intensivo de OC
Abadía San José
O de Bienvenida, Condición Humana.
10 al 12 de Octubre
Encuentro Nacional

Noticias de la Conferencia Anual de ECI
7 al 9 de Noviembre
Retiro Introductorio
Abadía San José


6 de Diciembre
Encuentro Navideño
Por definir


jueves, 27 de marzo de 2014

Consentimiento


Cuando nos encontramos con Cristo, uno no puede quedarse neutro. Sólo hay dos respuestas posibles:
Una es la del joven rico. Quiere llegar al Reino de Dios. Pero cuando se entera del alcance de lo que exige este camino, se retira. En todo caso, no podrá borrar de su memoria, ni de su corazón, lo que Jesús le ha dicho.
La otra respuesta posible - y necesaria - es la del consentimiento a la voluntad de Dios, aunque esto nos cueste al menos al comienzo. En Cafarnaún muchos discípulos dejaron a Jesús. Cuando Éste pregunta a los doce si querían irse también, se nota cierta angustia en la respuesta de Pedro: ¿Adónde iremos? Se siente como entre espada y pared, entre los deseos del ego, del falso yo, y del amor a Cristo. Pedro se decide por éste: Tú tienes palabras de vida eterna.
Al comienzo del camino espiritual siempre está una entrega consciente, un consentimiento a la voluntad de Dios. Esto comenzó ya en el antiguo testamento, con Abrahán, Moisés, David, etc. y llegó a su expresión más sublime en el sí de María que, como fruto, nos trajo al mismo Dios hecho hombre.
El mismo Jesús pasó por allí. También Él sentía el deseo de vivir, pero no como yo quiero sino como tú quieres: hágase tú voluntad. Y, al haber cumplido toda su pasión según la voluntad del Padre, colgado en la cruz y desprovisto de todo, a punto de morir, dice en tus manos encomiendo mi espíritu.
No es fácil comenzar este camino; pero no es cuestión de sentimientos, sino de una decisión, una decisión tomada, quizá, después de una larga lucha interior que nos hace sudar sangre, pero, al final, tomada con serenidad desde el fondo de nuestro corazón. A partir de este momento nos sentiremos con una paz profunda que sobrepasa todo entendimiento, y que nos mantiene firmes en medio de dificultades y contrariedades. No es la paz del poderoso que confía en sus armas y desprecia al débil, sino la paz del que se sabe acompañado por Dios y, por eso, puede tener compasión de otros que sufren.

viernes, 21 de marzo de 2014

Más sobre el diálogo


Crucifixión, talla en madera africana
Durante los últimos días se hecho evidente que el diálogo se hace imposible en nuestra sociedad - ¡lamentablemente! Sólo se puede dialogar cuando hay una base común entre las dos partes. Si una parte intenta violentar la otra, para someterla a sus criterios, no puede haber diálogo.
Preguntémonos cuál es para nosotros, los cristianos, la base del diálogo. En último termino, no puede haber otra sino Jesús. Sólo en Él está nuestra salvación definitiva y más completa. Jesús está muy claro en que no todos lo van a seguir. Por eso dice: ¿Piensan que vine a traer paz a la tierra? No he venido a traer la paz sino la división. En adelante en una familia de cinco habrá división: tres contra dos, dos contra tres. Se opondrán padre a hijo e hijo a padre, madre a hija e hija a madre, suegra a nuera y nuera a suegra. (Lucas 12,51-53). Así habla el que nos trajo la paz definitiva, no una paz como la da el mundo, sino una que sólo Dios puede dar. La consecuencia de la paz que ofrece Jesús no es la guerra, sino la división. Él es el punto de referencia, y cualquier otro que se quiere poner como tal, está causando la división. Aunque, por ahora, le pueden echar la culpa de esta situación a Jesús y sus seguidores. Pero nadie de los que se oponen a Jesús tiene la última palabra. Ésta está reservada a Él, quieran sus adversarios o no. En este sentido podemos entender también la versión de Mateo que no habla de división sino de espada, o sea, violencia. Eso no quiere decir que es Jesús quien practica la violencia. Esta interpretación sería posible sólo si consideráramos esta palabra de manera aislada. Pero dentro del contexto del nuevo testamento, no queda duda de que son Jesús y sus seguidores quienes sufren violencia.
San Pablo lo recuerda con toda claridad: A pesar de su condición divina, no hizo alarde de ser igual a Dios; sino que se vació de sí y tomó la condición de esclavo, haciéndose semejante a los hombres. Y mostrándose en figura humana se humilló, se hizo obediente hasta la muerte, y una muerte en cruz. Por eso Dios lo exaltó (Filipenses 6,2-9). Y el mismo Jesús dice:Cuando yo sea elevado de la tierra, atraeré a todos hacia mí (Juan 12,32). Es precisamente al no reclamar nada para sí, al no aferrarse a ningún poder, que recibe todo de la mano de Dios.
Esta postura es dolorosa e incómoda. Nos considerarán culpables por "echar a perder el juego". Sólo si nos mantenemos muy unidos al Señor podremos resistir.

martes, 18 de marzo de 2014

Consideraciones sobre el diálogo

Cruz hecha con el casquillo
de la bala de un niño-soldado
En estos días de angustia en nuestro país se oyen desde muchos lados los llamados a un diálogo sincero, para resolver los problemas y enfrentamientos que nos pueden llevar a un camino sin retorno.
También la iglesia, desde la fe, se une a este llamado. Porque siempre hay que buscar el bien de todos, sin excluir a nadie.
Sin embargo, en el lado del gobierno se percibe poca seriedad y sinceridad en su oferta de diálogo, y parece que este clamor de la gente preocupada encuentra oídos sordos. Hasta ahora, la respuesta a sido una represión brutal de todos los que piensan distinto. Además, preocupa la forma continua de culpar de las muertes violentas automáticamente a la oposición, negándose a la vez a hacer una investigación a fondo e independiente de los hechos. No tengo por qué ahondar en esto; lo sabe todo el mundo.
El asunto que se nos plantea en estas circunstancias es, ¿qué podemos hacer si uno de los lados se niega rotundamente al diálogo? Por supuesto, a nivel humano, estamos tentados a aplicar lo del "ojo por ojo". Se respondería a la violencia con más violencia, para asegurarse la victoria. Esto nos llevaría al caos, a una guerra civil, donde no ganaría nadie, y perderíamos todos.
Bandera de
Guerra a Muerte
 Para nosotros, en estas circunstancias, es importante saber cuál puede ser nuestra respuesta crisitana. El Papa Pablo VI publicó el 6 de agosto de 1964, o sea, durante el Concilio Vaticano II, su encíclica "Ecclesiam Suam", con el subtítulo "Sobre los caminos que la iglesia católica debe seguir en la actualidad para cumplir su misión". En ella toca tres áreas de importancia: la consciencia, la renovación y el diálogo. En el capítulo sobre el diálogo dice que Ninguno es extraño al corazón de la iglesia. Ninguno es indiferente para su ministerio. Ninguno le es enemigo, con tal que él mismo no quiera serlo. No en vano se llama católica; no en vano está encargada de promover en el mundo la unidad, el amor, la paz (ES 88). Si bien la iglesia incluye a todos en el diálogo, está consciente de que algunos quieren ser enemigos de ella, y no tienen ningún interés en dialogar. Por eso habla de los obstáculos: Sabemos que hay algunos que hacen profesión abierta de su impiedad y la sostienen como programa de educación humana y de conducta política en la ingenua, pero fatal persuasión de liberar al hombre de concepciones viejas y falsas de la vida y del mundo, para sustituirlas, dicen, con una concepción científica y conforme con las exigencias del moderno progreso (ES 92). Por supuesto, el Papa Pablo VI, cuando escribía esto en 1964, tenía en mente principalmente al comunismo soviético. Lo que nos rodea hoy en día en Venezuela tiene de comunismo apenas el nombre. En nuestras latitudes, la intención de desviarnos de la fe, y la manera de hacerlo, está más de acuerdo con las características de nuestro pueblo: un pensamiento no tanto scientífico, sino más bien mágico y supersticioso. Abundan los cultos de la Nueva Era, del espiritismo, brujería, santeros y paleros. En un campo abonado con estos ingredientes, fue fácil presentar a Chávez como objeto de culto, como "el cristo redentor de los pobres". Además, usando fielmente el método de él: dividir, poniéndose él mismo al lado de lo existente, para luego desplazarlo. Por eso, tenemos un culto a su persona que parece ser una parodia al culto cristiano. De esto ya he hablado en este mismo blog en la entrada anterior. Esta religiosidad es como la tiña en un árbol: poco a poco, lo va secando hasta que se muera - y la planta parásita con él. Pero mientras tanto, ésta se habrá propagado - y sigue el proceso, como dicen: Chávez vive; cosechamos lo que él ha sembrado. Ante esta situación, ¿cuál puede ser nuestra respuesta?
La más "fácil" parece ser la sumisión ("no se puede hacer nada; hay que ser prudente"; etc.), bajo el pretexto de "mantener la paz". Pero esto le convendría sólo al opresor, y no resolvería ningún problema. Al contrario, como en una olla de presión, se acumularían las frustraciones y, tarde o temprano, habría un estallido peor del que se quiere evitar ahora.
Nuestra fe crisitana nos ofrece otra alternativa: en vez de sumisión, aceptación. Ésta nos permite actuar de manera positiva dentro de las limitaciones. Recordemos la palabra del Benedictus: "Libres de temor, arrancados de las manos de los enemigos, le sirvamos en santidad..." No significa que no tengamos temor, sino que este temor no nos tiene sometidos. Además, esta libertad nos capacita para luchar por algo más grande que nosotros mismos, por una misión, un sentido, un servicio a los demás.
La persona más "peligrosa" es la que ya no puede perder nada, porque sabe que todo está en las manos de Dios. Eso les permitía a los apóstoles tener la valentía que demostraron después de pentecostés frente al sanhedrín. Nuestra fuerza no está en el apoyo de una masa o mayoría, sino en nuestra confianza en Dios.
Recordemos unas pautas fundamentales:
TODOS somos buenos, también los que nosotros consideramos malos, los que nos hacen daño. También ellos son hijos de Dios y, por lo tanto, buenos, aunque por no saberlo actúan mal. Nos dice Jesús: "Bendigan a los que los maldicen". No podemos llamar malos a los que Dios ha hecho buenos.
Cristo, desde la cruz, le pide al Padre: "perdónales porque no saben lo que hacen". Estamos invitados a orar de la misma manera. Si nos cuesta, recordemos nuestra condición humana, y nuestro pasado, cuando también nosotros hacíamos cosas de las que hoy nos avergonzamos, pero en aquel entonces no sabíamos mejor. Aunque el ambiente no parece favorable para perdonar, tenemos que prepararnos a hacerlo. De esto escribiré en una entrada aparte.
Actuemos desde nuestra experiencia de ser amados por Dios, no desde nuestro ego y sus vacíos, deficiencias y deseos. Eso nos lleva a respetar al otro, sin descalificaciones ni desprecio. Así se puede seguir la lucha de manera pacífica.
Dentro de este marco de referencia, se puede entonces difundir información por todos los medios disponibles, cuidando de que sea información seria y veraz. Se puede recabar información sobre crímenes, pero sin calumniar ni pasar facturas. No se trata de venganza, sino de hacer justicia, y de evitar males en el futuro. Preguntémonos siempre: ¿queremos el bien para nosotros mismos, o para el país y las generaciones futuras?
Además, el perdedor quedaría con sed de venganza que, tarde o temprano, explotaría. En este sentido se comprende, pero es a la vez preocupante, que en algunas partes del país se haya izado la bandera de "guerra a muerte". Esto es sólamente aceptable si esta bandera no se entiende como símbolo de una guerra con armas, sino como la determinación de no ceder en la lucha pacífica hasta vencer.

jueves, 13 de marzo de 2014

El Pecado más Atroz

Hay muchas corrientes que nos quieren hacer ver que la salvación viene de ellos. La política - o lo que puede llamarse todavía así - no está exenta de este error. Hay que poner el dedo en la llaga. Todas las seudo-religiones, aunque utilicen símbolos cristianos, son proyecciones de nuestra mente. Y nos confirman en nuestras acciones y actitudes erróneas y pecadoras.
Veamos el caso de Venezuela. Dejemos que hablen las imágenes:








El que lleve a pecar a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le  colgasen al cuello una piedra de molino y lo arrojaran al fondo del mar. ¡Ay del mundo por los  escándalos! Es inevitable que sucedan escándalos. Pero, ¡ay del hombre por quien viene el  escándalo!  (Mateo 18,6-7).
El final es ineludible - mientras que Dios sea Dios.

 Nuestra respuesta puede ser una sola: la fidelidad al Señor. No a una idea, sino a una persona. En el ambiente que nos rodea, esto es difícil. Pero son los "dolores de parto" que debemos sufrir para que se revele toda la gloria de Dios, y la nuestra en Él.

La Oración de Bienvenida


Como les he prometido, les explicaré brevemente cómo se hace la oración de bienvenida.
Se hace en el momento en que sentimos algo en nuestro cuerpo.

Suavemente, toma consciencia de tu cuerpo y de tu estado interior. Bienvenido, bienvenido, bienvenido, doy la bienvenida a todo lo que viene hacia mí en este momento, porque sé que es para mi sanación; doy la bienvenida a todos los pensamientos, sentimientos, emociones, personas, situaciones y condiciones.
Y repite esta oración, desde tu corazón:

Dejo ir mi deseo de seguridad y supervivencia

Dejo ir mi deseo de afecto y estima

Dejo ir mi deseo de control y poder
Dejo ir mi deseo de cambiar cualquier situación, condición, persona o a mí mismo.
Me abro al amor y la presencia de Dios y a su acción y gracia sanadora dentro de mí.
No se entiende la oración de bienvenida en la cabeza, sino que se la experimenta en el cuerpo.
Enfoca, y sumérgete en tu emoción, sensación, pensamiento o comentario. ¡SIÉNTELO!
No pienses sobre él; siéntelo en tu cuerpo. Recuerda que tu cabeza es parte de tu cuerpo.
No hay nunca un pensamiento, sentimiento o una emoción que no tenga una sensación correspondiente en el cuerpo. Síguelo, experiméntalo, siéntelo, quédate con él.
Decir la palabra Bienvenido es la acción de abrazar al Espíritu que nos habita.
A lo que doy la bienvenida en la práctica de la oración de bienvenida no es el sentimiento, la emoción, el pensamiento o las sensaciones del cuerpo, sino a la acción de Dios dentro de ellos.
Dejar ir” significa pasar a través de la experiencia, sin dar rodeos, sin escapar de ella o reprimiéndola para devolverla al inconsciente. Sólo puedes entregar lo que realmente te pertenece. Cuando te sumerges en el sentimiento, comienzas a asumirlo como tuyo. Sólo entonces puedes dejarlo ir y entregarlo a Dios.

Igual que la oración centrante, esta oración de bienvenida necesita práctica. No le gustará a nuestro ego.
Practica, practica, practica...

También se puede practicar esta oración cuando uno está en calma. Recuerda lo que te pasó; vuelve a sentir lo que has sentido, y haz la oración de bienvenida.